
Baila con Ricky
Sobre mí
Más de 15 años enseñando a sentir la música cubana.
Mi historia
Me llamo Ricky y llevo más de quince años dedicándome a lo que más me apasiona: bailar y enseñar a bailar. Crecí rodeado de música cubana, de tambores, de gente que celebraba la vida moviéndose. Aprendí antes de saber que estaba aprendiendo, en la calle, en las fiestas familiares, en las peñas donde el son y la rumba no eran un espectáculo sino la forma natural de estar juntos.
Con los años convertí esa herencia en oficio. Estudié, me formé, bailé en escenarios y sobre todo enseñé a cientos de personas de perfiles muy distintos: quienes nunca habían pisado una pista, parejas que querían compartir algo nuevo, bailarines con experiencia que buscaban el sabor auténtico del casino cubano. Hoy imparto mis clases en el Centro Comercial Aguamarina, en Puerto Colón, Tenerife, y sigo con la misma ilusión del primer día.
Mi misión
Mi objetivo no es solo que aprendas una secuencia de pasos. Es que entiendas de dónde viene cada ritmo, qué cuenta, por qué se mueve así. La salsa cubana, la rumba, el guaguancó o el son no son coreografías: son historia, mestizaje y comunidad. Cuando comprendes eso, el cuerpo deja de imitar y empieza a expresar.
Por eso en cada clase mezclo técnica con contexto cultural. Aprenderás la estructura del casino y la rueda, pero también sabrás reconocer una clave, distinguir un son de un guaguancó y sentir en qué momento la música te está pidiendo algo.
Mi filosofía de enseñanza
Creo firmemente en que cualquiera puede bailar. No hace falta talento previo, ni pareja, ni una condición física especial. Hace falta ganas y un profesor que sepa acompañarte a tu ritmo.
- Grupos reducidos: puedo corregirte de forma individual sin que la clase se detenga.
- Progresión clara: cada sesión construye sobre la anterior, sin saltos que te dejen atrás.
- Adaptación real: si vienes de cero avanzamos desde cero; si ya bailas, subimos el nivel.
- Ambiente sin presión: aquí se viene a disfrutar, equivocarse y volver a intentarlo.
Mis valores
Pasión. Enseño lo que amo, y eso se nota en la energía de cada clase.
Respeto. Hacia la cultura cubana, hacia la música y hacia cada alumno, venga del nivel que venga.
Disciplina. El sabor no está reñido con la técnica: para soltarse hay que trabajar la base.
Conexión. Bailar en pareja es escuchar, proponer y responder. Ese diálogo es lo que hace mágico el baile cubano.
Si has llegado hasta aquí, probablemente ya tienes ganas de probar. Ven a una clase y lo hablamos bailando.
Ven a conocerme en la pista
Clases de 90 minutos, grupos reducidos y todos los niveles bienvenidos en Puerto Colón, Tenerife.
